Con la que está cayendo, y nosotros emprendiendo.

Aunque creo que oficialmente acabó algún día de la semana pasada (el tema de los horarios ha sido desastroso), para mí fue hace dos días, el domingo, cuando terminó el programa Código Emprende que se ha venido emitiendo en TVE1. Durante las últimas semanas he estado siguiendo a estos 6 emprendedores, que se han convertido casi como en compañeros de piso y que he de reconocer que he echado en falta si pasaba más de una semana sin verles.


Una de las cosas que más me gusta es aprender cosas nuevas, y trato de hacerlo todos los días y de cualquier persona que tengo a mi alrededor (y por suerte, las redes sociales expanden hasta el infinito ese "alrededor" que tenemos cada uno de nosotros). En este sentido, el programa ha sido una estupenda fuente no sólo de entretenimiento sino para mí de aprendizaje y emociones.

Habrá gente que identifique al emprendedor con juventud, inexperiencia y poca madurez, y seguro que muchos pensarán “¡¡Qué van a poder enseñarme a mí esos chavales!!”. Pues bien, siento decirles que si son de esa opinión no saben ustedes lo que se están perdiendo....

Ha sido realmente reconfortante ver la evolución de este grupo de profesionales, superando pruebas y buscando soluciones a los retos que se les iba planteando cada semana. Cada uno en su campo, con sus conocimientos y sus miedos pero siempre desde el esfuerzo, el sacrificio y trabajando duro.

El premio económico era importante, pero después de ver cómo han terminado el programa creo que se puede decir abiertamente y sin miedo a equivocarnos que todos ellos han ganado. Alguno como Aitor o Elisabet ya venían más rodados, tenían más experiencia pero han sabido dar una vuelta de tuerca a sus negocios; sin embargo otros no tenían tanta experiencia en lo que se refiere a la puesta en marcha de su idea de negocio y su gestión porque estaban más enfocados en la producción/prestación del servicio como Álvaro y María, pero han terminado con esa perspectiva estratégica de su negocio y con una proyección enorme.

Doy la más sincera enhorabuena a las personas y entidades que han apostado por este programa, y mi más profunda admiración para estos 6 valientes que con los medios de los que disponen tienen las agallas suficientes de dar un paso al frente y se atreven a cambiar la realidad. Ya lo hacían antes, y han aprovechado la oportunidad que les ha brindado el programa. Los trenes pasan, no paran a esperar, y hay que estar decididos a cogerlos.


Al igual que el profesor Carles Torrecillas, me quedo con la esperanza de ver a estos “peleones” que vienen apretando desde abajo pero que no dejan de trabajar y mirar al futuro con ilusión. Y lo mejor, es que igual que ellos, hay mucha gente en nuestro país dejándose todo lo que tienen (y a veces lo que no tienen, pero le prestan sus familias y amigos) para conseguir hacer realidad sus sueños, sacar adelante sus proyectos y aportar su granito para hacer un mundo mejor.




Y al final de todo, yo ¿qué me llevo?. Pues de Alejandro (@alejandrofanjul) su positividad,  buen rollo y liderazgo, que para trabajar en equipo es fundamental. De Rocío (@RoMunozP) esa habilidad para conectar con el cliente y ese vender desde el corazón que conquista. Álvaro (@chicos_recadosCT) es la predisposición y la humildad, y un ejemplo de esfuerzo y superación; mucho que aprender de él. De María (@CozarMaria) me quedo con su pasión por lo que hace, el cuidado por los detalles y la capacidad de trabajo hasta el infinito y más allá. Aitor (@aitorgrandes) ha demostrado cómo defender un proyecto a capa y espada, en cualquier situación; es un buen consejero, amable, templado y honesto. Y Elisabet (@ElisabetCuenca) es la organización, la versatilidad y la determinación; una auténtica todoterreno.



Chicos, gracias a todos y cada uno de vosotros por demostrar que emprender no es tan complicado, lo difícil es atreverse a hacerlo, y vosotros lo habéis hecho.






"Puedo aceptar fallar, todo el mundo falla en alguna ocasión
.
Lo que no puedo aceptar es no intentarlo"
Michael Jordan


#mañanamasymejor 

El correo electrónico es un ladrón del tiempo…y nosotros sus secuaces!!

Es el primer día en la oficina después de las vacaciones. Todo el mundo está con el moreno subido, con cara de sueño y gesto relajado y amable (aunque hasta en días como este, hay excepciones). Llegas a tu sitio, pruebas una contraseña  [error], pruebas de nuevo [error], pruebas la que ya sí que quieres recordar que es la correcta…[error; póngase en contacto con el administrador].

.- “Bueno  -te suelen decir cuando lo cuentas-  ¡¡eso es señal de que has desconectado!!”. 


Fuente: http://onlinelearningtips.com
Tras un S.O.S  con la cara sonrojada, un compañero de Sistemas te resuelve la incidencia (otro año más) y ya con la contraseña restaurada accedes por fín a tu equipo. Venga vamos, no está siendo tan duro; abres la agenda, el cuaderno de notas o “pila de post-it” que dejaste preparado antes de marcharte, y te pones a revisar. Empiezan a venir flashes a tu mente, nombres de proyectos, documentos, incluso alguna fecha…y entonces piensas: "Voy a abrir el correo”.

Este es uno de los momentos más peligrosos de la "vuelta al cole" porque acabas de poner en peligro el potencial productivo de la jornada (en el mejor de los casos)  ya que has abierto de par en par las puertas "al ladrón"... y empiezan a entrar correos. 


Bien, pues en este punto empecé a gestar este post, hace ya unos días.


Que el correo es uno de los mayores agujeros negros de tiempo perdido y que afecta directamente a nuestro rendimiento es un principio generalmente aceptado, como con pasa en Contabilidad. Sin embargo, y aunque es algo muy obvio, tenemos que reconocer que el correo electrónico no deja de ser una herramienta que puede ser muy útil si se sabe utilizar, pero en las manos equivocadas llega a ser bastante dañino.

Después de darle varias vueltas a la bandeja de entrada para tratar de ponerme al día, y dejar todo lo más ordenado y respondido posible, he llegado a la conclusión de que tenemos más culpa de la que nos pensamos. Si no, vamos a hacer un repaso que seguro que a mucha gente les es familiar: correos con los que hemos perdido mucho tiempo, pero que alguna vez también podemos encontrarlos en nuestras bandejas de salida.

Correo ensayo.- con su planteamiento, nudo y desenlace; incluso algunos llevan agradecimientos y prólogo. Son estos correos extensos, interminables, que se van por las ramas y que cuando los terminas de leer necesitas volver atrás para buscar la información relevante. Requieren mucho tiempo no sólo para leer sino para detectar la información entre el relleno insulso de palabra. Tratemos de no volcar nuestro frustado "yo escritor" en los correos electrónicos que mandamos.

# Correo cadena de ocio.-  La quedada de después de verano, decidir cuánto se pone para el regalo de cumpleaños del afortunado/a de turno, o terminar de organizar el partido de pádel son algunos de los temas que motivan la creación de esas enormes cadenas de correos que suelen llevarnos bastante más tiempo leer que de responder, pero que debes repasar cada vez que alguien comparte su opinión para asegurarte que no se te ha pasado ninguna.

En este sentido las aplicaciones de mensajería instantánea (tanto internas como externas) son mucho más eficaces que el correo porque solemos ser más ágiles a la hora de responder y vamos más al grano, así que usémoslas. Y en cuanto al tema concreto de los partidos, me voy a permitir recomendaros Timpik (@timpik_com): una app desarrollada por unos jóvenes emprendedores, que funciona bastante bien y nos va a quitar muchos de estos correos.






Fuente: Todocoleccion
# Correo "Elige tu propia aventura".- este tipo de correos son como los libros que comprábamos para leer en verano en los que a medida que se iban planteando situaciones en la trama, tenías que decidir qué querías que ocurriese y en función de eso, seguir la lectura por una u otra página en busca de mil y un finales diferentes. 

En estos correos electrónicos aparecen frases como  “¿Al final qué hacemos con lo que hablamos?” o “¿Te llegó eso?”. 

Si dejamos claro sobre qué hay que decidir, o qué es lo que tenía que haber llegado, estaremos haciendo que el día sea un poquito mejor para quién recibe el correo y también será beneficioso para nosotros ya que la respuesta probablemente sea más concreta y rápida. Por otro lado, si se trata de algún tema confidencial y tienes que de dar muchas vueltas, no ser claro o hablar en clave, es probable que el correo electrónico no sea la mejor herramienta; elige otra que se adecue mejor, pero te recomiendo una de mis preferidas: el café con leche 1.0 para dos.

Si no lo hacemos, quizás el receptor elija su propia aventura...¡¡y a saber!!

# Correo te escribo, pero luego te digo… .-  estos son ya unos clásicos porque se llevan enviando desde hace mucho tiempo. ¿Qué sensación os dejan esos correos de “Quería comentarte una cosa; ahora hablamos” o “luego te llamo”?. Veamos, un mensaje sin información, no aporta valor y desde luego tampoco es algo que vaya a ayudarme con mi productividad. Por favor, adelánteme la información, y las cuestiones que trataremos en la conversación posterior (para tenerlas preparadas) o si no, espérate y luego me lo cuentas.



Hace unos meses escribía sobre cómo "robar al ladrón" ( Róbale tiempo a tu correo electrónico ) pero, además de gestionarlo como receptores, no debemos olvidar que también utilizamos el correo electrónico como emisores y por ello tenemos que ser capaces de valorar antes de ponernos a enviar correos a discreción si es el medio adecuado para la comunicación que queremos hacer, y si fuese así, asegurarnos que el mensaje está completo sin que le falte nada esencial pero sin pasarnos "de su precio justo". 

Así que para que la productividad de todos salga ganando sigue el conocido consejo de “No mandes a los demás el email que no te gustaría que te mandaran a tí”.




"Cuando existe respeto por uno mismo y por los demás, 
la comunicación se hace más fácil."
Rooder Fifighti

#mañanamasymejor 


Los 7 Pecados Capitales del jefe

 Solemos quejarnos de los jefes; no sé si nos gusta, si no evade, si es una manera de desahogarnos o si es merecido (o no), pero la cuestión es no es raro encontrarnos comentando las actitudes que éstos tienen en determinadas circunstancias y las decisiones que toman. Pasa como con el fútbol, que todos llevamos dentro un entrenador...pues igual, creo que todos llevamos dentro un jefe. Aunque si lo pensamos bien, de una u otra manera todos hemos estado al frente de un grupo de personas ¿verdad?. Alguna vez hemos sido capitanes del equipo, coordinadores de actividades, orientadores en un campamento, monitores de extraescolares, presidentes de la comunidad, integrantes de la directiva de una asociación, etc. por tanto, a pesar de que hoy en día te dediques a trabajar en una empresa y tengas un perfil técnico sin nadie a tu cargo, recuerda que también has sido/eres jefe.

Este post sobre los famosos 7 Pecados Capitales está única y exclusivamente en opiniones personales, basadas en la propia experiencia y en la de las personas que me rodean, a las que aprecio y de las que trato de aprender cada día. Pero me gustaría avisarte de una cosa: no te asustes si te reconoces en algún momento; se nos da genial ver la paja en ojo ajeno, este análisis tiene también precisamente la intención de provocar una reflexión sobre cómo viendo los "pecados" en los demás, si nos paramos a pensar, también nosotros hemos "caído" en alguno de ellos.

Avaricia.-  Tener ambición no es malo; hay que marcarse objetivos exigentes, pensar en grande e intentar hacer las cosas cada vez mejor. Pero cuando esta ambición se vuelve enfermiza, cuando se convierte en el único objetivo, y cuando además estás dispuesto a conseguirlo por encima de cualquier cosa, incluso de las personas, ya estamos hablando algo más dañino y peligroso. Puedes estar satisfecho por tu despacho, por tu nivel de ingresos o por ese título tan rimbombante que llevas debajo de tu nombre en la tarjeta; si eso satisface las necesidades de reconocimiento y autorrealización que Maslow planteaba en su pirámide, no tienes por qué renunciar a ello, está bien, disfrútalo. El problema llega cuando las ganas más no te dejan disfrutar de lo que ya has conseguido. 


Da gracias a diario por todo lo que tienes, especialmente por todo aquello que no es material que es lo que tiene más valor. Piensa que eres afortunado, y que tienes varios tesoros como el compromiso que demuestra tu equipo contigo y con tus proyectos, el horario flexible (que no todo el mundo tiene en sus trabajos) y que te permite dejar a tu peque en el colegio y darle un beso todas las mañana, la confianza que tienen en tí cuando te delegan trabajo y responsabilidad o el apoyo que te las personas que te acompañan en el día a día en la oficina. El deseo insaciable de querer más y más, provoca la angustiosa sensación de vivir en una constante insatisfacción, así que deja de querer ser, tener, ganar, saber y destacar más que los demás.


Envidia.-  Es el momento de dejar de competir y empezar a colaborar; no veas tantos fantasmas. Esa persona ingeniosa y creativa, que tan buenas propuestas hace en las reuniones internas de equipo no es un rival al que robarle las ideas, es una persona de la que aprender, un aliado al que reconocer su valía y al que ayudar a que se realice porque irá en favor del equipo del que formas parte y lideras. 
Fuente: http://adleriana.blogspot.com.es
Centra tus esfuerzos definir tus objetivos y cómo llegar a ellos, potencia las áreas que más necesites y explota aquellas que dominas, pero deja la envidia aparcada; si no lo haces, estarás descuidando tu propia personalidad y deseando la vida de otros en lugar de vivir plenamente la tuya.

"Comparte, reparte y deja para el grupo la mejor parte. 
Si tu equipo no crece contigo, no conseguirás grandes metas."

Gula.-  Lo mío es mío, y lo de los demás, también. Originariamente este pecado no sólo se relacionaba con los excesos en la comida y en la bebida, sino que se vinculaba a cualquier otro tipo de ellos. En este sentido, la gula tiene que ver con las ansias descontroladas de planificación, de cumplir metas, de revisión, de ascender en la empresa...Ya se sabe que los excesos nunca son buenos.

Pero desde un punto de vista más "gastronomicoempresarial", no todo pueden ser desayunos de trabajo, comidas de empresa, un gin tónic "cierra-negocio", una cata de vinos, etc... Estimado jefe, su equipo le necesita; se le requiere arremangado y trabajando, y no dejando que los demás resuelvan los problemas y saquen adelante el trabajo mientras usted anda "ocupado o fuera de cobertura" de comité en reunión, de reunión en evento y tiro porque me toca. 


Ira.-  Hay gente que se pasan el día con el enfado encima; a veces se tienen motivos, pero lo preocupante de este tipo de personas es que si no lo tienen, se los buscan, o ni siquiera eso, se enfadan y  con un "prefiero no hablar del tema" o "¡¡no me hables...no me hables!!" se hacen de la coartada perfecta para seguir encerrados en esa cárcel del mal humor y resentimiento que además pagan con los demás. Las decisiones en caliente, la visceralidad y las pérdidas de control no suman en la gestión de personas ni en el desarrollo de tu equipo y además dejan un poso de energía negativa en el ambiente que luego cuesta mucho reconducir.

Es bien cierto que no basta con una actitud positiva para conseguir los objetivos que se propongan, pero desde luego que ser positivos, ponerte cada mañana una sonrisa (#empiezoeldiaconunasonrisa) y acabar cada jornada pensando que mañana será también un gran día (#mañanamasymejor) hace que la vida se haga más llevadera para tí y para las personas que te rodean.  
Recuerda que los demás no tienen siempre la culpa de todo, que a veces tienes más responsabilidad de la que te autoreconoces y que todo el mundo tiene problemas y su propia historia personal (que en muchos casos desconoces); así que no seas tan osado de pensar que tus problemas son los más complicados del mundo, deja de mirarte el ombligo y no dejes pasar tu ira del dintel de la puerta de la oficina...ahí dentro tienes a un equipo de personas dispuestas a trabajar, entra, da los buenos días, y empieza la jornada en condiciones.


Fuente: Taringa.net
Lujuria.-  He visto a responsables contonearse y pisar con fuerza sus tacones para llamar la atención del nuevo chavalito de prácticas y a otros que se inflan el pecho, meten barriga y arquean su espalda para parecer más delgados y que resalte el nudo de su corbata cuando se cruzan con la mujer que ha entrado a cubrir una baja en el departamento comercial. Y las cenas de Navidad... Por favor, vamos a lo que vamos, pero sin olvidar que estamos en la oficina...es decir, vamos a trabajar


Pereza.-  La pereza es sinónimo de flojedad, de descuido, poco interés, negligencia y tardanza en las obligaciones que tenemos. Tu trabajo no puede darte pereza constantemente; si tus prioridades cambian, o si por circunstancias ya no quieres asumir ciertas responsabilidades y desarrollar determinados trabajos, quizás sea el momento de dar un paso a un lado y dejar avanzar a gente con ganas y vitalidad para que lideren el equipo. Si definitivamente has perdido el entusiasmo y la pereza inunda las horas de tu jornada laboral...quizás debas replantearte mucho más a fondo tu carrera profesional. Lo que no es de recibo es que la pereza de un responsable lastre el desarrollo de un equipo y llegue a desmotivar a sus componentes.


Soberbia.-  Deja de actuar como si fueses superior a los demás; no te creas nunca más que nadie, sobre todo porque hay muchas probabilidades de que no lo seas. No eres la mejor persona del mundo haciendo lo que haces, así que bájate de ese altar que te has construido porque todavía te queda mucho que aprender.  No pases con indiferencia por el lado de tu secretaria ni le ignores, en primer lugar porque es una persona, como tú, pero además recuerda que no sabes insertar una foto en una presentación ni modificar el tipo de letra de un encabezado... y es ella quién lo hace. ¡Cuidado jefe/a!   

No mires más a tu equipo desde arriba. Baja (con cuidado no te vayas a caer) y mírales a los ojos, de igual a igual. Vas a descubrir cosas que ni te imaginas. Son mucho más que recursos con un indicador de productividad que controlar, son personas, recuerda, igual que tú. Cambia tu perspectiva: a lo mejor no estás por encima de ellos porque seas especial, sino que es probable que sea gracias a ellos el que puedas estar dónde estás


Ser un buen jefe entre otras cosas significa saber delegar, confiar en tu gente, tener el talento para ser capaz de ayudar a los demás a alcanzar su punto máximo de rendimiento para realizar su trabajo y desarrollarse, y hacer que crezcan las personas con el equipo de manera que el equipo crezca con ellas.

La filosofía de "las medallas para los de arriba y los marrones [perdón] para los de abajo" está muy pasada de moda, y es indicativa de una mentalidad poco evolucionada, una inteligencia cuando menos discutible y un estilo de dirección rancio y anquilosadoEl liderazgo no se define en un organigrama, ni te lo otorga un cargo directivo. Por eso, aunque todos nos equivocamos y contamos con nuestros errores y con que los demás también los van a cometer, cuida a tu equipo día a día y si caes en alguno de estos pecados, reconócelopide perdónaprende de tu error y sigue trabajando. Es la mejor manera de convertirte en ese líder que siempre quisiste tener.




"Dar ejemplo no es la principal manera 
de influir en los demás, es la única."
Albert Einstein

#mañanamasymejor