Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas

Vive la vida con los ojos bien abiertos.

Me gustan las cosas sencillas, porque son más fáciles de entender, de explicar, y porque suelen dejar menos lugar a la duda que aquellas que son más complejas y rebuscadas. Y con las personas me pasa igual, la sencillez (que no es sinónimo de simpleza) es uno de las cosas que más valoro y que más admiro.

¿No os ha pasado nunca eso tener una conversación amable y distendida con alguien que conoces poco o que incluso acabas de conocer, y que te diga algo sin aparente repercusión pero que no te puedes quitar de la cabeza?

Yo sólamente digo siempre, que hay que tener los ojos bien abiertos, que no hay que perder detalle y que hay que disfrutar de cada momento, porque es único, especial e irrepetible.


Fuente: Erasé una vez mi vida

Cerramos los ojos cuando hay algo que no nos gusta, cuando tenemos miedo, cuando no queremos ver a alguien...y a pesar de ello, siempre aconsejamos a un amigo que "tenga los ojos bien abiertos" como advertencia, cuando hay alguna amenaza o porque intuimos (o sabemos) que se avecinan problemas aunque sabemos que llegado el momento, quizás la tentación sea cerrarlos. 




Ayer, sin embargo, no había preocupación ni tono de advertencia ni de peligro; ayer me dijeron que tuviera los ojos bien abiertos unos que estaban llenos de ilusión, hablando desde la experiencia pero también desde el cariño y la bondad. Ayer Rocío quería decir que no hay que agobiarse hasta el punto de dejar de disfrutar de la vida, que tenemos que abrir los ojos y observar este mundo porque está lleno de detalles pequeños detalles, de momentos maravillosos, de cosas bonitas y de personas que merecen la pena. 

¿Qué te queda después de hacer una foto si no le has quitado la tapa al objetivo...? Eso es, una foto oscura, la nada. No te escondas tras la tapa del objetivo por muchos contratiempos que se pongan por delante, ni te escondas cuando las cosas no salgan como habías pensado, ni cierres los ojos cuando te equivoques y no hagas algo bien. Manténlos bien abiertos, aprende y comprende, comparte y disfruta porque no vas a tener la oportunidad de volver a vivir este día. 





Y cuando tengas un día tonto cualquiera, de esos que tod@s tenemos de vez en cuando...sigue con los ojos abiertos para no perder detalle de la vida. ¿Quién sabe? Quizás ese día cualquiera, en un lugar cualquiera, alguien que ni te esperes te diga que tienes unos ojos preciosos, y el día, cambie por completo.



"Qué bonita la vida
que te mece con arte,
que te trata de usted,
para luego arroparte;
te hace sentir valiente,
otras tantas don nadie...
qué bonita la vida."
Dani Martín [Qué bonita la vida]



#mañanamasymejor 

Hagas lo que hagas, siempre sigue hacia adelante.

Parece mentira cómo vamos tachando días en el calendario, cómo se van recortando las esquinas de las hojas de las semanas de las agendas, ¿verdad? Aún hay quien sigue sin tener claro si lo de incluir eso de apuntarse al gimnasio en la lista de deseos del 31 fue buena idea... y Enero está empezando a hacer las maletas. Muchos esperábamos al año nuevo con ganas e ilusión, porque como viene a decir Mafalda en esta tira, ¡¡valiente tiene que ser para querer venir...!! 





Pues si el año viene valiente, nosotros no podemos ser menos. Van a venir más días duros, habrá quién nos falle, nos quedaremos a poco (o a mucho) de conseguir algunas de las metas que nos propongamos y en algún momento tendremos ganas de tirar la toalla, pero eso es algo que no vamos a consentir.

Y no lo vamos a permitir porque este es el mejor momento para vivir, al menos, el que nos ha tocado, porque ayer ya se fue y mañana...depende en gran parte de lo que hagas hoy. Aprende del pasado, pero no mires demasiado hacia atrás porque si no, no podrás avanzar. De igual modo fíjate bien en lo que tienes, que no te ciegue ese futuro tan prometedor que esperas, porque por ahora sólo es prometedor. ¡Venga va! Salta de la cama, deja el "luego lo hago" y el "si es que no va a servir para nada"; vístete con la mejor de tus sonrisas, perfúmate de actitud positiva y sal de casa a comerte el mundo.


Hay que hacer. Hay que intentar. Hay probar e insistir, y hay que hacerlo porque probablemente no lo consigamos, pero será la única (y quién sabe si la mejor) manera de aprender. ¿Y con eso qué ganamos? Pues muy fácil, ganamos esa "vida extra" que nos da la experiencia y la posibilidad de aprender, para escapar del "game over" que supone el abandonar, el bajar los brazos y el vivir asumiendo que las cosas no se pueden cambiar.

Hace poco escuché a alguien hablar sobre la superación y los objetivos, y decía algo muy interesante que deberíamos traer más a nuestra mente. No luches por ser el mejor en algo; eso es muy complicado, es para unos elegidos y probablemente si algún día alcanzas a serlo, cuando pares a pensarlo ya te habrán adelantado. El objetivo que todos deberíamos tener es ser cada día un poco mejor que nosotros mismos el día anterior; al fin y al cabo, vamos a pasar seguro con nosotros mismos el resto de la vida ¿no?





Nadie dijo que fuera fácil. Nunca se obtuvo un logro sin trabajo y sacrificio, ni un éxito sin esfuerzo y dedicación; es más, muchas veces duele, te hacen daño y se abren heridas. De ellas a veces quedan cicatrices que sirven para recordar lo duro que fue el golpe, lo mal que salió o lo abajo que llegamos a estar, pero no debe ir más allá porque una herida por profunda que sea no destruye la voluntad de alguien que quiere pelear por conseguir sus sueños. 


Y si no conseguirlos, al menos, estar hoy más cerca de ellos.
Y mañana...ya sabéis.


"Si no puedes volar, corre.
Si no puedes correr, camina.
Si no puedes caminar, gatea.
Pero hagas lo que hagas,
siempre sigue hacia 
adelante."
Martin Luther King


Madre, un beso y gracias por estar ahí cada vez que me caigo.

#mañanamasymejor 

"Haz lo que yo te diga, pero no hagas lo que yo hago..."

Estoy seguro que con esta famosa (y socorrida) coletilla, se acabaron también algunas de las discusiones que mantuvisteis con padres, madres, tí@s, etc. durante vuestra infancia. Cosas como por ejemplo el debate de la hora de llegada a casa las primeras veces cuando empezábamos a salir de fiesta, el primer viaje de verano que organizaba tu grupo de amig@s, o aquel fin de semana en la casa de la playa de un compañero de clase en el que no iban a estar sus padres, han podido ser algunos de los casos en los que tras un breve intercambio de "golpes", el gancho de derechas de "Haz lo que yo te diga, y no hagas lo que yo hago" terminó por hacernos caer en la lona. Y si esto venía seguido del "...además, cuando seas padre, comerás dos huevos..." sabías que no había nada que hacer, que era el momento de darte la vuelta e irte a tu cuarto, sin excusas y desnudo de argumentos tras haber recibido ese lapidaria frase que cerraba toda opción de rebate. En fín, habías perdido, así que tocaba buscar otro plan. 

Pues bien, este mismo razonamiento se ha venido utilizando en algunas organizaciones durante muchos años; basándose en un modelo burocrático, las personas con cierta responsabilidad han utilizado de manera frecuente este tipo de argumentos de una manera más o menos descarada. Pero esto ha cambiado, está cambiando y va a seguir cambiando. En un tiempo en el que el cartelito con el cargo a la entrada del despacho (casi) sólo sirve para ubicarte en un organigrama, en el que la información sigue siendo poder pero ya es es para tod@s porque está al alcance de cualquier persona, y en el que además, el respeto profesional se consigue día a día, por lo que se hace y cómo se hace, esta manera de dirigir rancia y manida pierde su sentido del todo (si es que alguna vez lo tuvo).

Mi amigo José Antonio (un emprendedor al que no deberían perderle la pista...) dice que lo importante es el grupo humano, las personas, "tu gente", y la verdad es que no puedo estar más de acuerdo con él. Creo que todo estilo de dirección que no tenga esto en cuenta, y que no considere a las personas como el mayor activo con el que cuenta un proyecto, se estará equivocando y terminará por hacer aguas tarde o temprano; por eso, desde mi punto de vista, los líderes deben trabajar para conseguir generar un clima de trabajo que favorezca el desarrollo de las personas que tiene en su equipo, tienen que ser capaces de dar su sitio a cada una de ellas, escuchar sus opiniones antes de tomar decisiones y hacerlas partícipes, protegerlas ante las dificultades y reconocer su buen hacer, y sobre todo tienen que dar ejemplo. 

En este punto, seguro que algun@ se está preguntando que qué tiene que ver todo esto con el título del post, ¿verdad? Pues bien, en estos difíciles momentos que estamos pasando en los que a diario se nos pide esfuerzo, comprensión, sacrificio y compromiso, lo mínimo que se debería hacer es predicar con el ejemplo, y esto habría que hacerlo por solidaridad, por decencia y sobre todo por respeto. No se puede pedir que la gente entienda, si no entiendes porque ni siquiera te molestas en escuchar lo que dicen; no se pide humildad desde las alturas, ni es de recibo pedir determinación, si no se toman decisiones cuando son de las difíciles; no se puede pedir valentía, mientras el miedo te encierra en un un despacho, ni se puede pedir iniciativa escondid@ detrás de un equipo directivo. En definitiva no se puede seguir pidiendo a tu equipo un poquito más, mientras cada día te preocupas por ell@s un poquito menos.


Fuente:  http://oleoenblanco.blogspot.com.es

Cada día estoy más convencido de las ventajas de los modelos colaborativos, basados en la comunicación y la transparencia, en los que la información y la responsabilidad se comparten, y dónde los líderes ejercen su papel sin dar órdenes, sino actuando de manera que el resto lo tomen como ejemplo de comportamiento, ganándose su respeto y ayudándoles también a llevar a cabo el trabajo.

"El mejor líder, es aquel que piensa en los demás."
Carlos Bianchi.


#mañanamasymejor